Con seguridad la etapa más complicada de toda la semana, aunque sobre el papel debería haber sido de las más sencillas.
Muchos factores: cansancio acumulado, lluvia persistente, terreno embarrado, fría temperatura, falta de competitividad, y alguna sorpresa final que marcó la etapa definitivamente.
Amanece en Roncesvalles (que no quiere decir que saliera el sol) con temperatura fresca y sin lluvia inicial. Subimos con Sam y Rober a la línea de salida en la furgo, dejando ya dentro de ella todo el equipaje, en lugar de hacerlo vía organización como durante el resto de la semana.
Los números de la etapa son favorables. Unos 98km, sin grandes puertos, sin ser tampoco rodadora, con mucha tachuela y desnivel negativo superior al positivo (perderemos 1.000m más de los que ganamos, para terminar a nivel del mar). Pero números son números y la realidad es otra.
El cronometrado estará entre el km 31 y 63 (aprox), pero como anticipaba un par de párrafos más arriba, el afán competitivo ha llegado a su fin y ya solo queremos llegar a Hondarribia sin más. Nos costará.
Apenas hay 4 "tachuelas" importantes. Una de ellas es de hormigón y con rampas del 30%. No serán más de 200-250m de longitud, pero se hacen interminables. Las consigo ciclar, porque ese terreno agarra bien la rueda, pero cuando pasamos de ahí a la tierra (barro), a la segunda o tercera complicación en forma de mínima piedra, tengo que echar el pie a tierra. Hay muy pocas fuerzas ya.
La lluvia he hecho también acto de presencia y el chubasquero no me lo quitaré en todo el día. Son mantas de agua que van y vienen, y ya es más el agua que hay en el suelo y en los charcos, que la que a veces viene del cielo. Un espectáculo.
Buena parte de la carrera transita por Francia, aunque solo tomamos consciencia de ello cuando al atravesar alguna población te percatas de que todas las matrículas llevan la "F" y que los letreros ya no los entiendes (aunque igual es que ya no llega azúcar al cerebro).
Paramos en el primer avituallamiento previo al inicio de la cronometrada y vamos calados, la lluvia persiste y el frío es intenso. Paramos a tomar un caldo, llenar el bidón, limpiar cadena y resistirnos a salir. Creo que fue el momento más decisivo de toda la semana, donde me llegaron a asaltar dudas reales de si terminaríamos la carrera. Faltar 70km y estar en esas condiciones es preocupante. Estamos helados y apenas hemos empezado el día. Cuanto más nos quedemos parados, peor será para terminar.
Nos ponemos en marcha deseando que rápidamente el camino se ponga cuesta arriba donde poder empezar a generar calor corporal y calentarnos un poco. Afortunadamente por falta de cuestas no va a ser y vamos entonando el cuerpo. Pero en modo automático; nada ya de pensar en el crono. Solo queremos llegar, llegar y llegar y que se acabe el día.
Los bosques son cerrados y en alguno de ellos nos metemos por una senda errónea terminando encerrados entre el río, la ladera vertical y un camino inexistente. Me llevo un buen susto cuando en uno de los parones saco el pie de la cala y el desnivel es tal que cuando quiero apoyarlo en el suelo... no hay suelo; caigo al río (junto con bici) desde dos metros de altura. Esto como broma ya está bien. Javi me ayuda a salir (se le ve que está tan hasta las "pelotas" como yo". El sendero correcto no puede estar muy lejos. El GPS indica que estamos encima de él, pero es que en esa pendiente no se distingue lo que hay 10m más arriba de donde estamos. Finalmente lo localizamos ladera arriba tras superar en 15m de distancia lineal, 10m de altura (nos teníamos que haber traído cuerdas). Habremos perdido otros 15' por lo menos. Esto ya nos quita aún más la competitividad. Solo queremos llegar.
Un par de tormentos más, llegamos al fin del cronometrado y segundo avituallamiento. Según el track, nos quedaría un último collado, pero el tiempo sigue empeorando y el aguacero es de escándalo. La organización ya casi nos obliga a bajar por carretera. No nos resistimos, pero antes recuperamos fuerzas y comemos bien. Estaremos como 30 corredores bajo la mini-carpa. No para de llover, pero decidimos salir ya.
Según perdemos altura la lluvia va cesando y la temperatura caldea más. Pronto cogemos un carril paralelo a la carretera que terminará uniéndose con el track original. Enlazamos uno con otro y seguimos en dirección Hondarribia. Ya empezamos a pisar asfalto de ciudad; coches, semáforos, rotondas, puentes...
Estamos a escasos 3km de meta. Esto ya está hecho.
Sin saber aún cómo, pierdo de repente el control de la bici. Me pego un golpe en la cara al caer, me dejo medio labio en el suelo y la mitad de dos dientes y me golpeo mandíbula. Sigo hasta meta no sé cómo y según entro, directo a la ambulancia. Muy aturdido, me atienden. Tengo que esperar al médico que está de camino para que me vea la herida; cuando llega me tumbo en la camilla, me pinchan anestesia en el labio y comienzan a coser. Creo que todos los puntos son exteriores; por dentro del labio no me suturan. El resto es solo limpieza de las quemaduras del golpe. Lo que no me explico es que no tengo un solo golpe más; nada de nada, solo la cara. No me lo explico.
Todo el fin de fiesta al traste. Sin poder disfrutar de la entrada en meta, de hacernos las fotos, de los abrazos, de la emoción del momento, de pegarnos el baño en el Cantábrico, de la entrega de maillot "finisher", de coger un poquito de arena y un poquito de agua de mar que juntar con la del Mediterráneo que cogí en Roses, de la entrega de premios, de irnos a cenar juntos, de despedirnos del equipo de Jordi... En fin, una pena.
Adelantamos el viaje a esa misma tarde para estar en casa cuanto antes.
Clasificación de Etapa: Duodécimos.
Final acumulada: Octavos
No ha sido el final que había deseado, pero es el que es, y hay que asumirlo así. Ahora queda cerrar página y recuperarse. Ya vendrán mejores finales seguro.
Agradecer a tres personas la semana.
- A Nacho de Verifica por la ayuda incondicional para poder asumir la carrera con garantías.
- A Javi por los meses de preparación previa de todo lo necesario, y por toda la intensa semana de carrera en la que no me ha perdido de vista.
- Y sobre todo a Raquel por facilitarme las cosas en casa para poder tomar esa semana al año de "aventura", y por recoger las migajas de vuelta a casa.
Chema











